Nuevamente se pretende introducir el aborto por la vía jurisprudencial, y, lamentablemente, en muchos casos, los jueces se han brindado para convalidar la maniobra, apartándose groseramente de las leyes en vigor.
Hemos tomado conocimiento que ante el juez de familia de Mendoza, German Ferrer, se ha presentado la madre de una menor embarazada, aduciendo que su hija fue víctima de una violación, y pide por ello que se autorice judicialmente el aborto, sustentándose en una interpretación antojadiza del Código Penal. Afirma que permitir el nacimiento de la criatura puede producirle un trauma psicológico a la madre.
Todo esto es falso. El aborto es un crimen y ningún juez puede autorizarlo. Las disposiciones del Art.86 del Código Penal no autorizan a cometer el crimen, sino se limitan a prescribir que, acreditado que fue cometido en determinadas circunstancias no tendrá pena. Además en el caso de marras se intenta hacer una mezcla entre las dos figuras descriptas, no encajando en ninguna de ellas, el aborto terapéutico y el eugenésico. Es así que por tratarse de una menor violada, pretende encuadrarla en esta última, y afirmando que se produciría un daño psicológico en la madre, la asimilaría a la primera. Y bien no se trata de una chica “idiota o demente” ni tampoco existe grave peligro en la salud física de la madre y que el peligro no pueda ser evitado por otros medios.
Por último el citado artículo 86 que prescribe esas excusas absolutorias, se encuentra derogado, en virtud de lo dispuesto por los tratados internacionales, que hoy tienen rango constitucional, que disponen que la vida del niño por nacer prevalece por encima de cualquier otra disposición que así no lo considere. Por ello, requerimos al juez, a la denunciante y a quienes participen en este tenebroso proyecto que se abstengan de proseguir en su objetivo y no maten al niño.
Guillermina Martínez Casado de Fuschini Alberto Solanet
Secretaria Presidente