|
En momentos en que se acentúa el deterioro de los valores que engrandecieron nuestra República, y cuando se escuchan desde ángulos diversos advertencias que marcan el creciente incremento de la anomia moral y jurídica, sobre todo entre las jóvenes generaciones, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se prepara para considerar y eventualmente aprobar un proyecto de ley de educación sexual que sólo servirá para agravar ese panorama sombrío.
La Corporación de Abogados Católicos observa con preocupación que los legisladores, que deberían encabezar el impostergable proceso de regeneración de nuestras instituciones básicas, parecen empeñados en acentuar la crisis, sancionando normas que vulneran la prioridad que los padres tienen en la educación de sus hijos, y disponiendo que una dependencia burocrática fije contenidos mínimos y obligatorios que vulneran la privacidad de la familia, las asociaciones intermedias y las comunidades de los diversos credos, en franca colisión con el fundamental principio de subsidiaridad en materia educativa.
La ley que se intenta sancionar contiene disposiciones absurdas como la obligación de impartir educación sexual a párvulos de tres o cuatro años, sin que sus padres puedan oponerse Afirmamos con certeza que su vigencia compulsiva no solucionará ninguno de los problemas que hoy afectan a nuestros niños y jóvenes.
La Corporación de Abogados Católicos, alarmada ante tanto desvarío, exhorta a los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires a que archiven tal iniciativa cargada de sofismas ideológicos, y a que otorguen prioridad a problemas genuinos que conciernen a la salud pública, a la infraestructura edilicia de los establecimientos escolares, al equipamiento de los hospitales, al número creciente de villas de emergencias y asentamientos privados de los servicios más elementales, a la limpieza y conservación de calles y veredas, a la expansión sin precedentes de la mendicidad, al estado deplorable de plazas y lugares públicos, al creciente consumo de estupefacientes por niños y adolescentes, y a la angustiante inseguridad que hoy soporta toda la población.
Juan Manuel Medrano Alberto E. Solanet
Secretario Presidente
|